sábado, 13 de septiembre de 2014

EL CINE HISPANO - VILLASOL, DE LA ALAMEDA

El Hispano - Villasol, diríamos que se podría encontrar en una hipotética segunda ola de los cines de verano sevillanos de la Alameda; teniendo en cuenta que los primeros cinematográficos, mudos, estuvieron ubicados antes de la primera reforma del Bulevar acometida en tiempos del Alzamiento Nacional, la cual marcaría la configuración del lugar hasta entrado el siglo XXI.

Como decíamos, la historia de los cines que estuvieron en la Alameda podríamos dividirla en, cuando menos una etapa primitiva, que partiría desde la colocación de un pionero del cine mudo hasta 1936-37: el Alameda, pasando luego por los Vigily Villasol, llegando estos últimos tres a funcionar de manera paralela, hasta la llegada de las películas sonoras.  Así, se cuenta  que el Villaconchita pasó luego a llamarse Hispano y más adelante Español, el cual llegó a convivir hasta mediados de 1940 con el Hispano-Villasol. Normalmente, aquellas pantallas de cine mudo solían ser colocadas por los mismos kioskos. La Alameda vivió por entonces su propio universo, con las Murgas, la Pila del Pato, los puestos de Cristales ( colocados desde 1912 ), Joselito, el flamenco....Joaquín Romero Murube ya escribió en ABC, en 1930, que durante las noches del estío posee a la Alameda la gran locura del cine, inmortalizando de forma que vemos, la cámara de Ramos Hernández, aquellas pantallas que se elevaban sobre un suelo con olor a tierra, dama de noche, verbena y a jazmín.


En pleno apogeo del cine en nuestra capital, surgen varios empresarios, entre los que destacó  Ildefonso Cuesta González, poseedor de un pequeño emporio, con las bodegas Viña Sol, la zapatería El Encanto, también  un par de cines de invierno: el Villa Sol, en la calle Jaúregui, y el Lumbreras, en la vía del mismo nombre, manteniéndose este último desde 1933 hasta 1941, mas el bar también llamado Villa Sol, en la Alameda, esquina a Niño Perdido. Además, Cuesta fue concejal del Ayuntamiento de Sevilla con la Delegación de Ferias y Festejos.

En 1936, el Ayuntamiento decide cambiar parte de la fisonomía de la Alameda de Hércules, de esta manera, el rectángulo quedaría dividido en tres secciones, siendo la central más larga, favoreciendo de esta forma el tráfico rodado. En 1938, se inaugura el Hispano - Villasol, emplazándose justo frente al antiguo cuartel de la Policía Armada. En la imagen de la izquierda podemos comprobar como el cine se encontraba al principio del último tramo en que se dividió el bulevar, antes de llegar a las columnas de los leones, con el cuartel a la izquierda según vemos. La fotografía es de 1943 y la Alameda entonces es una estructura empedrada, en la que aún aún sobrevivían algunos kioskos, mas otros añadidos por el Ayuntamiento, dentro de una nueva configuración que no le hizo perder el clasicismo. 

En la toma cenital de aquel año 1943, apreciamos: 1) Ubicación del Cine Hispano Villasol - hoy en día frente al edificio donde está el Café Central - ; 2) Cuartel de la Policía Armada - Ocupa actualmente el edificio de la Comisaría de Policía -; 3) Pila del Pato, cuya estatua principal volvió a ser trasladada de allí en 1942. Por último, en un círculo las columnas de los leones, mientras que las dos rayitas rojas indican la división transversal del bulevar en aquel lugar. 

Tiempos en que, se diga lo que se diga, existía su momento para la diversión en la noche, abundando como es sabido las salas fílmicas estivales. Incluso, en las cercanías a la Alameda, podían verse películas en cine Ideal, o tomarse algo en bares como el Eneka,  el de Caballero Chacón, el bar Los Molinos, la Bodega Cornejo, el bar de Manuel Noria Suárez, etc; todo ello, sin olvidar la Peña taurina, deportiva, o el mismo Casino Ferroviario. Abajo, publicidad de la época, en la que se incluye el Cine Hispano Villasol.


Las informaciones que manejamos, nos indican que a finales de los 40 la empresa del señor Cuesta, popietaria del Cine Hispano - Villasol de la Alameda, estableció otra sala de verano, que se hallaba concretamente en lo que entonces se conoció como el callejón de Santa Isabel ( hoy callejón de Sierra Nevada ), al que se llamó Cine Capitol, que sustituyó de esta forma el nombre del que fue Cine Recaredo, una de las primeras instalaciones cinematográficas estivales de la Postguerra, que posteriormente, ya entrados los 50, volvió de nuevo con este nombre. En Sevilla, continuaron los cines de verano, pero lo cierto es que en la Alameda ya no volvió a instalarse ninguno más al estilo clásico. En el bulevar donde estaba el cine, el Ayuntamiento colocó un estanque en 1950, reconvertido  en Jardín a finales de los 60, que duró, ya seco, hasta la última remodelación de la Alameda y que aún permanece en los recuerdos de muchos sevillanos.

Hasta aquí, sevilladesaparecida llega al final del verano, sin abandonar el hilo de aquellos cines estivales, en espera de publicar próximos proyectos aún en preparación, siempre intentando acercarse a la originalidad y personalidad de la Sevilla Desaparecida.


lunes, 28 de julio de 2014

CINES DE VERANO TERRAZAS FLORIDA Y ALCOSA

Como cada verano, llega a nuestro blog el recuerdo de los cines estivales, parte imprescindible para el conocimiento y divulgación de lo que fue el costumbrismo cinematográfico en Sevilla, que desapareció casi por completo en nuestros días, debido a factores  tales como la llegada de la tecnología audiovisual ( video, dvd, internet....), el mayor número de ofertas y posibilidades de ocio, así como también la inacción política y la especulación urbanística.

De aquel universo nocturno, hoy en día conformado por, apenas, un par de salas gestionadas por Diputación y Universidad, quizá funcionando a modo de reclamo cultural; espacios para algunos nostálgicos, cinéfilos, y giris de la globalización, no nos queda más que un simple recuerdo, que en este capítulo será conformado por lo que fueron las terrazas de verano Florida y Alcosa.

Aproximadamente, por donde se encuentra el actual Tanatorio de la S-30, allá por los años 78/79, existió el cine de verano Terraza Florida, gestionado por el empresario Pepe Sosa ( Ultramarinos Sosa ). Es de suponer que, al ser un cine de barrio, se abastecía de una clientela principalmente procedente del Polígono Norte, las Avenidas, Golondrinas, Torreón, y, por supuesto, también de la Ballichera.


Pues  bien: aquella construcción desmontable, fue trasladada al Parque Alcosa, asociándose Pepe Sosa junto a José Antonio Gullón, quien posteriormente se haría cargo del trianero cine Alfarería, montando ambos la Terraza Alcosa, que funcionó entre 1981 y 1984.

La barriada de Alcosa fue construida en tres fases durante el período 1970-79, por la constructora valenciana Alfredo Corral, S.A., formando en un principio uno de los lugares más lejanos de la Ciudad, distanciado a 9 kilómetros del Casco Antiguo. Por entonces, la nueva urbanización no disponía de cines, salvo el Aeropuerto, fuera de la temporada estival; además, existía la lejanía de otros enclaves como el Polígono de San Pablo ( Cines Español y Sinaí ), o Torreblanca ( Cines Ranchito y las Flores; mas La Paz, de invierno ), por lo que el establecimiento de la Terraza Alcosa significó en su momento, no sólo una novedad, sino también la satisfacción de una necesidad, pese a que por entonces el video comenzaba a hacer sus pinitos, aunque estaba claro que un lugar en cierto punto algo aislado ( pese a su mercadillo) necesitaba una sala de proyecciones veraniegas.

Abajo, imagen cenital tomada en 1984. Aún faltaba mucho que hacer, incluyendo calles más nuevas como Ontur (1) y Pintor Alfonso Grosso (2), las cuáles hemos rotulado con una línea. El círculo señala el asentamiento del cine Alcosa, mientras que la edificación exenta a su derecha, supuestamente lo colocaríamos como lo que fue el Cine Aeropuerto:


Y a continuación una escena actual del mismo sitio que nos ayudará a comprender la ubicación de la Terraza de Verano Alcosa. Google Maps:


Realmente, trasladarse al Parque Alcosa, incluyendo el cine, suponía un lejanísimo y tardío viaje a través de la empresa de transportes de Damián Millán, pues era la única línea disponible y su terminal estaba en el Prado. Y aunque vamos de cines, no hemos dejado en el tintero otra reliquia como era aquel ticket de autobús que conectaba, por aquellos años, trozos de Sevilla. Historia misma de Alcosa:


Nuestro colaborador Carlos Ortega, hijo de Fernando, portero de varios cines, ( entre ellos, estos ) otro hispalense de la nostalgia, recuerda a Gonzalo, el taquillero ( hijo de Pepe Sosa ); José, el guarda; manolito, encargado del bar; y hasta a uno de los operadores apellidado Valdivia. Tiempos de calles solitarias, de autobuses calurosos, de botellitas de Pepsi y de Cola, de la luz roja de exit, de la salamanquesa en la pared, de la araña en la pantalla cuando cortaban la película....

Carlos, desde el recuerdo de su infancia, comentaba que aquel Alcosa era " como de varios colores por fuera ", y que " las películas se proyectaban desde la cabina del cerrado Cine Aeropuerto", aunque aquello sucedió a partir del segundo año de la Terraza en Alcosa, ya que en la primera temporada el cine estuvo colocado cerca de unos pisos pilotos de la urbanización que estaban cerca del campo de fútbol."




Lo cierto y la verdad, es que aquellos cines de verano de barrio y de barriada, fueron desapareciendo, y con ellos el costumbrismo, dejando paso a un enorme halo de nostalgia para quienes, generaciones como la de quien suscribe y otras anteriores, aún queda el espacio para la evocación.

martes, 17 de junio de 2014

La fuentes de San Vicente, San Lorenzo y de la Puerta Real.

LAS FUENTES DE SAN VICENTE, SAN LORENZO Y GOLES

La búsqueda de las antiguas fuentes o pilas de Sevilla nos lleva en esta oportunidad hacia varios de los surtidores de los que menos se ha hablado sobre su existencia, pero sobre los  que hay sabidos fundamentos. En los anteriores artículos sobre las diferentes fuentes en la Historia de la Alameda de Hércules (  las de 1574 y las de 1674-75 ), expusimos varios artículos basados en  lo que realizaron los distintos consistorios, mencionándose la instauración de nuevas y reformadas conducciones de agua que, procedentes del manantial llamado los Caños del Arzobispo, llevaron el líquido elemento a fontanales establecidos no sólo en la Alameda de la Feria ( de Hércules ), sino también en la Plaza del Duque, mas algunos conventos y demás collaciones, incluyendo las de San Vicente, San Lorenzo, Goles....

LA FUENTE DE SAN VICENTE

Según lo que conocemos, la fuente manaba en las cercanías de la iglesia parroquial. Ese es el único testimonio formal sobre la ubicación de la pila, procedente de la Historia de Sevilla de Alonso Morgado, ejemplar impreso en Sevilla en 1587. El largo recorrido, desde la Carretera de Carmona ( entonces, a más de media legua de la ciudad ), donde estaba el manantial del Arzobispo, así como la poca cantidad de agua que restaba a la cañería tras haber surtido las anteriores fuentes ( San Vicente era una de las últimas en recibir ), mas los desniveles de las mismas conducciones, dieron lugar a que durante años se presentasen con asiduidad largos períodos de desavastecimiento unidos a la proliferación de obras.

Tanto la calle Cardenal Cisneros como la plaza de Doña Teresa Enríquez, fueron conocidas desde la instalación de la fuente, en 1574, por el nombre de la iglesia parroquial; esto es: Plaza de San Vicente. Un padrón de 1665 alude a la "plazuela de la Pila de San Vicente". Desde luego, esta última mención nos acerca más aún al establecimiento de la fuente. La Plaza de San Vicente, históricamente, era rectangular, alargada, cerrada en su extremo oriental hasta la apertura en 1960 de la calle Cardenal Cisneros. No obstante, hasta mediados del XIX existen alusiones a la fuente como resultado de las continuas reparaciones de las canalizaciones, mientras que en los distintos planos de la ciudad tampoco aparece el surtidor, pese a que se ha comentado que pudo haber estado adosado a la Parroquia, o bien a la altura de la Plaza de Doña Teresa Enríquez, o bien en lo que es hoy la nave correspondiente al espacio donde la Hermandad de las Siete Palabras conserva los enseres.

En el Archivo Municipal de Sevilla se conserva un plano, en torno a 1763-65, que presenta la distribución de las aguas procedentes del Arzobispo, detallándose la fuente de San Vicente tras las reformas realizadas por el asistente Larrumbe:


LA FUENTE DE SAN LORENZO

Respecto a la pila que se hallaba en la Plaza de San Lorenzo, la única información de carácter visual que tenemos es  la del mismo dibujo del A.M.S. Nos encontramos, por lo tanto, ante una fuente al parecer exenta y culminada en media bola; grande ( todo lo contrario que la de San Vicente ) y de un sólo grifo de riego. Recuerden que esta imagen pertenece a la de 1763-65, cuando desde la Alameda de Hércules partían dos cañerías y una de ellas abastecía a San Lorenzo, San Vicente, zona de Puerta de Goles,....tenemos la sensación que este surtidor pudo ubicarse en el centro de la Plazuela.


LA FUENTE DE LA PUERTA REAL

Si a partir del Renacimiento las plazas comienzan a convertirse en centros neurálgicos de la ciudad - complementando en esta función central a la iglesia -, con la fuente incluida, ejemplo que vemos en la de San Lorenzo, en el medievo, las entradas a la urbe solían incluir entraditas a modo de patios de armas, incorporando también un surtidor que abasteciese principalmente a viajeros , lugareños y ganado variado. Esta guisa permanecía en muchas ciudades, incluyendo Sevilla, como sucedía en la monumental Puerta de Triana y en la de Goles ( o Real ), terminales de las conducciones mencionadas procedente de los Caños del Arzobispo, realizadas en el último tercio del XVI y, posteriormente en el XVIII. Siguiendo con el extracto del plano de 1763-65, apreciamos la fuente de la Puerta Real:


El británico Richard Ford ( 1796-1858 ), hispanista inglés que viajó por la geografía española,  y residió en Granada y Sevilla, habiendo escrito numerosos artículos costumbristas, incluyendo una guía para el viajante. Muy conocidos son sus dibujos sobre temas sevillanos,  como por ejemplo este de abajo, en el que comprobamos la representación una escena cotidiana ante la Puerta Real, hecho a lápiz. Se observa que el surtidor contaba con un abrevadero y un muro aparentemente semicircular. No estamos ante una construcción monumental. A la izquierda aparecen los pilares del hueco de un soportal, hoy en día conservados; mientras que apreciamos las capillas que flanquean a la que fue la Nueva Puerta de Goles, perteneciente al catálogo manierista de Hernán Ruiz II, construida en el lustro 1560-1565.


De esta forma finalizamos otra de las entregas que tratan sobre las diferentes fuentes sevillanas, canalizadas a través de unas larguísimas conducciones que procedían de los entonces lejanos Caños del Arzobispo, reformadas en épocas distintas, pero cuyo denominador original no fue otro que el Renacimiento, período este que supuso un auténtico esplendor y avance hasta entonces nunca visto en distintas disciplinas, incluyendo las construcciones de ingeniería para beneficio de aquella capital del mundo llamada Sevilla.

martes, 27 de mayo de 2014

LA ALAMEDA DESAPARECIDA (5) LA ESQUINA SURESTE

Este blog, como bien conocen nuestros seguidores, ha sido pionero en el estudio de la Alameda de Hércules, principalmente desde principios del siglo XX, pasando por la postguerra y finalizando en los albores de la Exposición de 1992, a tenor de la enorme cantidad de información publicada, material hasta el momento ignoto, consistente en datos e imágenes. Sin embargo, aún quedan algunas aristas para cuadrar el círculo, representándose una de ellas en ese pequeño tramo situado al Este del bulevar que se forma al final de la calle Amor de Dios y al principio de la Correduría, que continúa agrandándose hacia el sur finalizando en Trajano. Es una parte más bien de tránsito, pues los extremos alamedanos acaban en arterias importantes como, además de las mencionadas, Peral o Calatrava, que permiten ir de calle en calle y dar la vuelta al rectángulo herculano. Una toma del Google Maps marcada con una línea roja nos aclarará mejor el espacio que trataremos:


El Sureste de la Alameda,  flanco añejo que encontró la ubicación de lugares populares e históricos como la Cafetería Las Maravillas o el Colegio San Luis Gonzaga, por no olvidarnos de la freiduría La Isla o la administración de quinielas Chispitas, entre otros.

La desembocadura de Amor de Dios hacia Alameda, es abierta, amplia. A la izquierda, en primer término,  se encuentra una edificación fechada en 1930 que correspondió al famoso Café Bar Las Maravillas, espacio ineludible del costumbrismo sevillano, cita de la flor y nata de las clases medias o altas locales, y del flamenco  de entonces: Manuel Vallejo,  Caracol, Realito, Niño Gloria; tiempos de aquel limpiabotas conocido por el Masca, del tranvía que paraba enfrente.

La arriada de 1961 nos dejó imágenes como esta magnífica perspectiva de Las Maravillas gobernando el ángulo entre Amor de Dios y el fondo meridional de la Alameda. Aún podía verse, a la derecha, uno de los magníficos kioskos hexagonales que al parecer complementaron a aquellos otros establecidos en la Exposición de 1929. Detrás del puesto aparece el edificio del centro docente San Luis Gonzaga:



Eugenio García Carrera dejó el establecimiento a sus hijos Eugenio y Claudio, quienes asistieron al declive del local, que pudo haber comenzado a mediados de los 80 hasta su clausura y que permaneció con el cerrojo echado un chaparrón de años. Desde el exterior, a través de sus cristaleras, se podían contemplar las butacas apiladas y empotradas, una pequeña decoración de piedra con luces, a modo de gruta, mientras que en la parte superior, por fuera, se podía leer el nombre del bar  en relieve, evocando el conjunto una reforma sufrida con sabor a la segunda mitad de los 60 y principios de 1970. Era, el amago de lo moderno, mientras que en lo cotidiano se llegaba a la decadencia de una de las cafeterías con más solera de la Ciudad.

El Colegio San Luis Gonzaga, tal y como apuntábamos. Hemos encontrado datos acerca de su existencia desde los primeros años del siglo XX. Al parecer, una de las fachadas de entrada estaba en el número 33 de Amor de Dios; quizá, la parte trasera de Las Maravillas que aún podemos apreciar en la imagen de arriba, justo detrás del carro en la arriada, comunicando casi al frente de la calle Morgado; mientras que otro de sus frontales daba a Trajano, como vemos en esta imagen de la izquierda, que en su momento publicamos en el primero de los reportajes sobre la Alameda. Este Gonzaga no es el mismo que primero, en San Luis, y luego, en la Carretera de Alcalá de Guadaíra, impartía clases para invidentes. En este caso, se daba Párvulos, Primaria y estudios para Ingreso y Bachillerato. Aquellas generaciones de niños ( centro unisexo ), con el paso del tiempo recuerdan las medidas disciplinarias que se aplicaban entonces ( la letra con sangre entra ), hoy en día impensables, sobre todo para unos chiquillos de entre 6 y 10 o 12 años.


Era, al fin y al cabo, no sólo el respeto al profesor, sino también el miedo a ese maestro quien, o bien te abofeteaba o te daba un palmetazo con aquel palo rectangular de madera. En primer término, vemos una imagen del Primer Curso de 1975, en la que figuran en ambos extremos Manuel ( director del centro ) y Rafael ( subdirector ); más abajo, sello del Colegio en un Libro de Escolaridad de la antigua E.G.B.



En el tramo Este de la Alameda, finalizando Amor de Dios, nos encontrábamos  con cuatro establecimientos  que en los años setenta y ochenta llegaron a ser populares. Ubicados de forma consecutiva, nos encontrábamos con el establecimiento de quinielas y juegos de azar Chispitas, la pajarería de Antonio, conocida como La Jaula o El Pájaro Loco, el comercio de electrodomésticos CARBE, mas la freiduría La Isla.

Sobre Chispitas encontramos noticias a partir de anuncios de prensa de a principios de 1970. Se trataba, al parecer, de un local de apuestas deportivas en el que se repartieron numerosos premios, principalmente quinielísticos. Sabemos que bien entrados los 80, fue muy reformado, incluyéndose allí mismo una cervecería, o tal vez abacería. En primer plano, vemos una imagen frontal del establecimiento en B/N fechada en 1972, posando delante los agraciados de algún premio importante proporcionado a través de aquella peña quinielística. Abajo, una perspectiva lograda desde la misma acera del San Luis Gonzaga, en torno a 1981, apreciándose una de las primeras paradas  de  la línea 13,  un kiosko de metal,  y además un viejo 600.


A la izquierda de Chispitas surgieron dos comercios diferentes, como fueron los Muebles y Electrodomécticos Carbe, la pajarería La Jaula y la Cervecería Los Escudos. La primera toma que vemos tras estas líneas, más general, similar a la de arriba, está realizada por un videoaficionado durante la Semana Santa de 1988, ante la Cofradía de La Hiniesta; en segundo término, una visión más cercana, también de aquel Domingo de Ramos, viéndose Carbe y La Jaula. Nuestra Semana Grande siempre fue un buen referente para el aprovechamiento fotográfico de lugares que durante los días cotidianos pasan más desapercibidos.


En aquel espacio, por supuesto que existieron otros negocios anteriormente a los mencionados, tales como la peluquería de Bernabé Cortijo, quien fue padre del pintor sevillano Francisco Cortijo ( 1936-1996 ), o una de las puertas adosadas al colegio San Luis Gonzaga, fue durante años el local de José, el barbero.  Personajes y lugares de otros tiempos y otras modas.

De esta manera, sevilladesaparecida.com abarca otra de las zonas de la Alameda de Hércules menos tratadas por la literatura local hasta el momento, siempre en pos de la finalidad que este portal busca en la originalidad de sus relatos e imágenes.

Agradecimientos a Manuel Melado, popular peluquero de la Calle Amor de Dios y personalidad dentro del arte y las letras sevillanas, por su cuota de colaboración en esta reseña.

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