viernes, 29 de mayo de 2015

RETROSPECTIVA OBRERA DEL REAL BETIS BALOMPIÉ

¿ Fué el Real Betis alguna vez un club obrero ?

Cualquier bético desde la niñez, oyó alguna vez que el equipo de sus amores fue una entidad que, partiendo desde la modestia, se convirtió en grande y popular con el paso de los años. Aún así, el sello de gran parte de su masa social continuó aperteneciendo a clases trabajadoras, humildes y económicamente poco favorecidas. Esta marca comenzó a configurarse a partir de los pocos años de la creación del Club, una vez que los primitivos fundadores, a su vez directivos y también jugadores, en parte procedentes de la prestigiosa Academia Politécnica, empezaban a ser, en su mayoría, sustituídos por otros nuevos, en una situación acorde al nuevo contexto futbolístico local y económico que vivía la Entidad.

Aproximadamente, entre 1913 / 1916 aparecen los primeros recintos vallados ( cuando menos en Sevilla ), lo que conllevó a la aparición del pago por entrada y al aumento de los socios para disfrutar de una localidad. En aquel tiempo, el Betis se establece primero en el Prado de San Sebastián, luego en la Enramadilla y, posteriormente, en el Patronato Obrero: lugares rodeados de fábricas como la Pirotecnia, la de Luca de Tena, la de Gas, o las instalaciones ferroviarias, que proyectaron la afluencia de trabajadores a los sucesivos recintos béticos. De esta forma, la masa social bética impregnó un carácter proletario que trascendió tanto en lo crematístico como en lo deportivo.

Abajo:  1º)  Vista aérea del conjunto industrial de Luca de Tena, figurando a la izquierda el famoso chalet de Las Palmeras,  mientras que en el centro también aparece la entrada al recinto fabril.

2º) Instantánea de un derby jugado el 24 de febrero de 1918 en el terreno de la Enramadilla y que terminó con victoria del Real Betis por 3 a 1 frente al Sevilla FC. En el fondo, perspectiva frontal de la fábrica de losetas de cemento.


Al lado de aquella humilde masa social, un reducido número de militares y pequeños burgueses que, con grandes altibajos económicos sustentarán la base del Club en tiempos donde el foot-ball debía ser amateur, pero que el eterno rival, más preparado económicamente, se llevaba uno tras otro a los futbolistas del Balompié. Aquello sucedió hasta 1925, en que por fin se legalizó el profesionalismo en nuestro país.

En la crónica de El Liberal, del periodista Triquitraque,  ante un partido del Campeonato de Andalucía en 1918, jugado contra el Sevilla con victoria de este por 3-1, reza: "....el equipo de los azules ( color de la camiseta del Real Betis Balompié, que iba alternándose con la verdiblanca ) integrado por obreros, en todos los momentos hacían generosa ofrenda de su corazón....". Unos obreros que por mandato municipal deben trasladarse al campo del Patronato Obrero, terrenos prestados gracias a la mediación del entonces concejal, el intelectual Santiago Montoto de Sedas ( abajo ), siempre sentimentalmente vinculado al Betis, al igual que algún otro personaje bético como fue Carlos Alarcón de la Lastra. 

Existió influencia, indudablemente, pero poca capacidad adquisitiva. Importante testimonio es el que, en una entrevista concedida en 1954 al aficionado Arturo Roldán Tapia, en el Sevilla, diario de la tarde, aporta sobre aquellos primeros momentos ( ampliado abajo ):


El testimonio de Roldán Tapia es, por calificarlo de alguna manera, de "verdad histórica", una huella en la historiografía del Balompié que no se puede negar. Las primera tribuna del Patronato pudo haber sido construida en aquel año de 1918, aunque según investigamos, sobre la existencia de una grada no vemos se menciona hasta 1924, cuando aún no estaba instalado el profesionalismo de forma oficial y se menciona el 5 de septiembre de aquel año " tribunas y gradas de madera ". Por lo demás Tapia confirmó por aquel tiempo, quizás aún en 1924, que los jugadores eran humildes trabajadores.

En el Madrid Sport, el plumilla Marathon, mencionó en 1919, tras otro partido contra el Sevilla FC, un detalle también muy esclarecedor sobre el amateurismo y la vinculación obrera de los jugadores del Real Betis Balompié: 


Es importante recalcar que la competición principal de entonces, cuando menos hasta el inicio de la Liga, fue el Campeonato de Andalucía, iniciado en 1915. Resultaba más que sorprendente el hecho de que el eterno rival, el Sevilla FC, se hacía año tras año con dicho trofeo, un galardón que sólo a los campeones regionales hasta 1925, permitía el acceso a la Copa de España. Por su parte, el Balompié solía ser el sempiterno subcampeón, y tuvo que esperar para participar en dicha competición hasta 1926. Además, la aprobación del profesionalismo, en 1925 -instimos en ello-, evitó que el club de Nervión se siguiera llevando por la cara a los mejores jugadores béticos, integrados habitualmente en las clases obreras de entonces.

Un artículo de Madrid Sport, en concreto del 16-1-1922, nos refrenda de nuevo una estrecha relación entre el mundo proletario y la esencia blanquiverde. Más claro imposible: 

 
Gil Gómez Bajuelo "Discóbolo", periodista que presidió al Betis en la 22-23, afirmaba la penosa situación económica que sufría la Entidad, reflejándose este hecho en el mal estado de las tablas verdes que cerraban el Patronato.  Esta fotografía del equipo rayado, en 1922, nos enseña los tablones que rodeaban el recinto, mientras que detrás se levantaba la mole de la Fábrica de abonos La Unión Española:


El Club debió carecer de un cuerpo burgués numeroso o suficientemente adinerado dentro de sus socios, puesto que por una causa u otra, para mejorar solía aparecer algún guía, como fue, por ejemplo, Navarro Cáceres ( 1924-25 ), que junto a su directiva, debió o debieron invertir un dineral, pues se reformó y amplió el recinto verdiblanco mediante una inversión sin precedentes. Apostamos poder confirmar esta adjudicación económica, porque al año siguiente, en 1926, una nota del Betis a la prensa apuntaba que su número de socios existente era de ¡ 100 !, suponiendo que entre los mismos se hallarían unos pocos pudientes y muchos de la clase obrera. Ya no estaba Navarro Cáceres  y la estabilidad dependía , posíblemente, de los mecenas:


LA CONTINUIDAD DEL MECENAZGO:  JUGADORES PROFESIONALES, AFICIÓN OBRERA

En 1927, la llegada del famoso torero Ignacio Sánchez Mejías a la presidencia verdiblanca genera una inusitada expectación que, junto a las nuevas y expectaculares reformas del Campo del Patronato nos presenta un Betis con casi cuatro mil socios. A la par, el terreno de juego es reforzado nuevamente por la pared de la tribuna del reciente Club de Tenis Betis, foco de atracción para un sector de la clase alta y media sevillana, que también disfruta como residencia de chalets de El Porvenir, construidos muchos para la Exposición Iberoamericana de 1929, año este en que el diestro sevillano dejaría la presidencia bética, sucediéndose en este puesto burgueses de profesiones liberales que mantendrían, a través de sus gestiones y posiblemente aportaciones, estable al club en la recien inagurada Primera División, aunque la base de la afición debió seguir perteneciendo a la clase trabajadora de la época, tal y como se comprobará más adelante.

En 1933,  el abogado Moreno Sevillano inició un ambicioso proyecto de fichajes que culminaría con la obtención de la Liga en 1935. Sin embargo, una vez finalizado el Campeonato, el mismo jurista bético comentaba que " El agotamiento de la Directiva...." ( según nota de El Correo de Andalucía ) dejó lugar a la entrada de otra nueva. Entendemos que el esfuerzo económico impuesto por los directivos no llegaba a más. A este tenor, el fallecido Alfonso Jaramillo citaba textualmente que " Una vez vi a Moreno Sevillano al poco de ganar la Liga, dispuesto a empeñar una cubertería de plata propia, y me dijo que era porque el Betis necesitaba dinero ". De esa forma, en 1935,  campeones de Liga como Areso y el entrenador Mr. O'Connell se van al Barcelona, Lecue al Madrid, y Timimi también se marcha. Estába claro que los aficionados poco tenían para aportar, y más aún en los tiempos venideros.

La Afición del Balompié festeja un triunfo, en 1928. La mayoría de los socios del Patronato eran humildes y con escasa capacidad adquisitiva, incluyendo también a muchos abonados infantiles. Imagen: manquepierda.com


En 1936, la gestión de una nueva Directiva enlazará de forma definitiva con el sabor a proletariado que el hincha bético evidenciaba, justificando el mismo la casi total falta de medios sustentadores respecto una entidad  que ascendía de forma excesiva el precio de las entradas.  De esta manera, la carta de un aficionado a El Correo de Andalucía del 14 de mayo del 36 nos decía:  ".......Estos abusos hacen mella en la afición, compuesta en su mayoría por empleados modestos y obreros, que en una gran parte, debido a la escasez de trabajo, están a dos y tres días en semana, y la juventud, aficionadísima a este deporte y que, por ser hijos de familia, no disponen más que de las pocas pesetejas que sus padres les dejan para el gasto semanal....". 

 Tras la Guerra Civil, de forma lenta, la sociedad española e hispalense se reorganiza. Son tiempos en que la cantidad de socios, igual que sus aportaciones, aumentarán en jugar un papel fundamental en la vida de los clubes, en que el fútbol pasa a ser definitivamente la casi principal actividad de entretenimiento, popularizándose de forma general a nivel nacional. Pero el Betis seguirá arrastrando esas carencias económicas que lo meterán en una peligrosa espiral, hasta que la llegada de inversiones elevadísimas, acertadas, decididas y desinteresadas, volverán a colocar al club blanquiverde en una posición favorable, que aún así, a lo largo de los años nunca llegó a consolidarse a un nivel parejo en continuidad a otras entidades que gozaron de bases económicas muy elevadas y de también, por qué no decirlo, de una constancia y perseverancia superiores, salvo excepciones, en esos terrenos mencionados.

Hasta aquí, Sevilla Desaparecida  finaliza este ensayo orientativo pero a su vez creemos cercano a lo categórico, muy reforzado también por la tradición social que identificaba en el pasado al Betis con " el equipo de los obreros " y que ha llegado hasta nuestros días como algo secular, conservado en el espíritu de los béticos de toda la vida.


martes, 9 de diciembre de 2014

MISCELÁNEA COMERCIAL DE OTROS TIEMPOS ( 2 )



En este capítulo continuaremos enumerando más establecimientos desaparecidos, muy al hilo de la serie que iniciamos a finales de octubre pasado: San Eloy, Baños y Zaragoza serán las calles que protagonizarán este espacio que, como siempre, procura marcar su pauta original acorde a la idea de contrastar esos cambios surgidos principalmente a partir de la década de los 90, en parte debido a ese proceso denominado globalización que a paso silencioso finalizó, entre la tecnología y las nuevas necesidades económicas, con estéticas permanentes y tradicionales.

CALLE SAN ELOY: BODEGA  SANLÚCAR

Mencionar la calle San Eloy es hablar de tiendas, de trasiego y animación, mas una historia antiquísima que se remonta a finales del siglo XV. Pero si esta calle es ilustre y añeja, también lo fue la Bodega Sanlúcar que, fundada allí, en 1932 por Salvador González Sánchez, existió en el número 5, concretamente en el tramo y el lugar que hoy en día está la tienda de regalos Tiger. Nada que ver ahora con aquellos treinta, cuarenta, cincuenta....o si me apuran incluso hasta los 70 u 80, décadas estas últimas que conocieron en San Eloy aquel Bar Arsenio, La Casa de los Jamones, los Electrodomésticos Reyna, las Confecciones San Eloy, o aquella vieja tienda de discos de segunda mano de Juan Azagra que abrió allá por 1983 y luego pasó a Amor de Dios....

Manzanilla Fina, Madura, Pasada, Vinos procedentes de la Bodega de Herederos de Barón, de Sanlúcar de Barrameda...

La taberna Sanlúcar pasó a mejor vida ya entrados los 80, en tiempos de Francisco del Pozo como propietario del negocio, pues el local era de alquiler y se traspasó, quedando para la retina del recuerdo aquellos bocoyes de madera y las viejas carteleras taurinas colgadas en la pared. A la izquierda, puerta de la bodega, a principios de los 80; un transeúnte camina por aquel San Eloy de los días puntuales, alternando bullicia con sosiego, en una Sevilla, a la que desde hace años, los gobernantes se desentendieron de adecuarla a ese monstruo llamado globalización que cada vez acapara menos lugares para la tranquilidad.


SELECCIÓN TRAMO DE LA CALLE BAÑOS, DESDE LA INTERSECCIÓN DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS / ANTOLÍNEZ HASTA LA PLAZA DE LA GAVIDIA: ESTANCO / ULTRAMARINOS  EL CARMEN  y DROGUERÍA-PERFUMERÍA

Este establecimiento se encontraba en el número 6 de la calle Baños. Según hemos averiguado, en 1866 el edificio debió sufrir alguna reforma, pues su antiguedad es mucha. También desconocemos la fecha de fundación del comercio, ya que en 1930 fue adquirido por el padre de Encarnación Cruz Moreno, sólo que antes, además, se conjugaba la alimentación con un bar; más adelante se incorporó el estanco. Se sabe que la época del racionamiento en la Postguerra, esta tienda repartió alimentos junto a otras de la ciudad a través de la Delegación de Abastecimientos y Transportes.

El local poseía una planta rectangular de 15 x 9 y se distribuía en un espacio para la venta y otro de almacén. Hacía esquina también con Martínez Montañés. Se recuerda un mobiliario de estanterías pintadas. La parte dedicada al estanco era pequeña; allí también se expendían quinielas y era habitual el agolpamiento de clientes en aquel sitio.

Recordamos El Carmen hasta el principio de los 90, para que, tras su cierre, se establecieran diversos comercios que tuvieron corta vida. Desde hace pocos años existe allí una tienda de productos dietéticos.

Esta tienda de ultramarinos se hallaba en el tramo que, tras pasar el cruce de Martínez Montañés / Antolínez, enfila dirección a la Plaza de la Gavidia. Lugar éste muy castigado por el tráfico debido a las cercanías de El Corte Inglés, pero también muy de comercios, recordándo en los 80 lugares como la mecanografía Rodinog, la Ferretería de José y sus hermanos, el Bar Camborio, la Peluquería Eladio ( que aún continúa ), o La Cabaña ( la semillería de Diego ), que estaba casi en la esquina de Martínez Montañés, lindando con Eladio. A la izquierda, El Camborio y la Ferretería, que aparecen en la imagen de la acera que vemos a la derecha de la calle. En el mismo camino, justo antes de llegar a la Frutería Faustino, no hará muchos años que desapareció una vieja droguería - perfumería, que permaneció en el número 5 de esta calle ( en principio fue en el 3 ) desde un pretérito desconocido, pero que en 1948 fue adquirida por la familia que llevó el negocio:

Su interior constaba de dos zonas: una dedicada a las ventas, de planta cuadrada y dimensiones de 4 x 4; mas un almacén interior. El mobiliario era principalmente de madera pintada en verde, al igual que el mostrador. En la imagen vemos una báscula de frutas cuyo modelo pudo ser de una gama al estilo Mobba, Ariso, Regio, Gallegos, Algariños o Cely.  El exterior, también barnizado en verde oscuro, muy clásico de las antiguas droguerías. Como propietaria, recordamos a Ana Triane Malaver, sin embargo algunos vecinos del barrio mencionan a otras mujeres tras el mostrador, que tal vez pudieron ser otros co-propietarios y/o familiares.

Como se dijo al principio, este comercio tradicional pasó a mejor vida hace relativamente pocos años, siendo sustituido por una tienda de violines.

CALLE ZARAGOZA: ANTIGUA LIBRERÍA FULMEN

Permaneció en la Calle Zaragoza número 36. Fundada por la estadista y luchadora de los derechos de la mujer, María González Pérez. Sobre una primera ubicación, encontramos informaciones con su habitual denominación  en el número 3 de calle Cuesta del Rosario, en 1970, concretamente en un sótano. Llevada conjuntamente con María Luisa Ferre Tejera. De allí pasaron a Zaragoza, que es el lugar que nos ocupa.

María Fulmen mantuvo la librería de temática, como decimos, principalmente femenina, hasta su fallecimiento. El establecimiento utilizaba una antigua casa-patio sevillana, la cual fue respetada en su integridad y enriquecida con un rótulo de madera muy al estilo tradicional, encardinadose con la fachada.

La herencia de María, la Fundación Fulmen, continúa su labor, pero pese a todo, aquel exterior que veíamos cuando pasábamos, desapareció a nuestra vista.

PD:  Como director del blog, me congratulo por la regularidad que recibimos de visitantes diarios, tanto anónimos como conocidos, a quienes saludo. Entre estos últimos, aprovecho para dirigirme a Félix Avendaño, David Martínez, Juan Carlos Martín, Ricardo Losada y, en última instancia, a Antonio De la Rosa "Dela", a quien me alegró una enormidad habérmelo encontrado en la calle tras una desconexión de más de veinte años, esperando tener pronto noticias suyas junto al grupo de antiguos alumnos y profesores del desaparecido Colegio Nuevo Liceo, en donde cursé parte de la antigua E.G.B. También un recuerdo muy sentido y especial para José Luis Pulido ( D.E.P.A ), antiguo compañero del mismo colegio y amigo de aquellos partidillos con balón de goma que jugábamos con aquel equipo del San Lorenzo en la Plaza del mismo nombre, en Chapina....







jueves, 6 de noviembre de 2014

SEVILLA JOVEN: LOS AÑOS 80 ( 2 )

Este 7 de noviembre de este 2014, se cumple un año del primer reportaje que publicamos para intentar recordar en profusión lo que significó la movida sevillana de los años 80, sobre todo en lo referente al mundo de las discotecas y pubs, quienes se erigieron como protagonistas en las tardes-noches y en las horas siguientes a aquellas de los fines de semana, en aquel mundo de adolescentes y jóvenes en nuestra ciudad; por lo que se antoja fundamental consultar el enlace de aquel trabajo para continuar con actual: http://www.sevilladesaparecida.com/2013/11/sevilla-joven-los-anos-80-1.html 

Prometimos terminar de perfilar aquello que nos faltaba, o al menos casi todo lo que era necesario completar, habida cuenta la dificultad para conseguir imagenes e informaciones sobre lugares que a buen seguro existieron, por lo que para ello nos pusimos en movimiento. Sabemos que todo es mejorable, pero que también sigue resultando algo original en la temática sevillana a nivel de la web.

Una de las imagenes más buscadas y a la vez más solicitadas hasta el momento, es la de la discoteca de patinaje Roll Dancing, la cual se encontraba en el número 26 de la calle Calatrava. Si en nuestro anterior especial sobre discotecas que mencionamos en el párrafo anterior expusimos una visión más lateral de aquel sitio, en esta ocasión por fin hemos encontrado la vieja fachada que muchos recordamos de entre 1983 y 1989 aproximadamente. Nos hallábamos ante una sala de patinaje que no todos los jóvenes de la época conocían, pero en la que también hubo actuaciones y conciertos en directo.

Como bien es sabido, los años 70 significaron el auge de las discotecas, aunque no fueron muchas de aquellas las que una década después continuaron completando los 80, salvo el Don Felipe, la Zodiac, el Holiday, o poco más. Otras como el Mister Dolar ( Calle Castilla ), Alazán, Mohama ( que además era bodegón flamenco ) o la Escorpión, duraron escasos años en la transición de los 80. Punto y aparte fue la Turín, que en 1984 se reformó y transformó en la discoteca Piruetas.


La mayoría de las salas de baile se concentraban en Los Remedios, lugar de moda muy apreciado en este sentido a mediados de los 80. Lugares mencionados como el Mohama, la Turín ( Piruetas ), Skipper o Alazán, funcionaron en tiempos, algunos paralelos o cercanos al Hola Ola, la RRÍO y a la EM. A la derecha vemos un taxi con los típicos colores negro y amarillo en la puerta del Alazán, club que en Sevilla se inauguró en el año 1975, en paralelo a la Ravei´s ( Barriada de Begoña ) y al Club Holiday ( Jesús del Gran Poder ). El Alazán, también disponía un servicio de señoritas; mientras que según las informaciones que tenemos, estuvo abierto hasta 1982. Por otra parte, en la calle Monte Carmelo se hallaban: Petrarca, en el número 10; el nombrado Mohama ( luego Dianoa ), en el 60; Colina de la Fresa ( Luego Tramps y después Prince ) en el 12; y Skipper, en el número 14.


DESDE LA FERIA DE ABRIL HASTA LA ORILLA DEL PASEO DE LAS DELICIAS.

En el verano, imaginen unos meses de julio y agosto que presentaban noches sin apenas lugares de diversión, salvo el cine estival ( ya en decaimiento ), y poco más.  Calles vacías los fines de semana y quienes no gustaban o no podían irse de playas, por fin encontraron sitios donde pasarlo bien.

En 1986, el Ayuntamiento cedió algunos terrenos del Real de la Feria de Abril orientados a la colocación de disco pubs y chiringuitos. Aquel experimento tuvo continuidad en los dos años siguientes: El proyecto se llamó Costa Guadalquivir, y que en 1987 contaba en principio con ocho chiringuitos dispuestos en línea recta a la Avenida Ramón de Carranza: La Haima, Lunas, Cocos, La Jungla, Huracán, Eleven, ¿ Dónde Vamos ?, ¿ Dónde vas ?.  La noche estival de los jóvenes sevillanos, por fin se trasladaba al aire libre, por lo que aquellos disco bares tuvieron una gran aceptación y afluencia en aquel verano de 1987.


Pero el 88 fue el gran año de los chiringos de la Feria - al menos en su ampliación -, puesto que el Ayuntamiento concedió nada menos que 19 licencias; no obstante, la afluencia del público se redujo al final ostensiblemente: Por una parte, el Consistorio insistía en prohibir que se bailara; por otra, la tranquilidad quedó en entredicho debido a la proliferación de delincuentes que vivían en algunos asentamientos cercanos. Finalmente, la aparición de otro lugar lúdico en paralelo a este, conocido como La Costa de las Delicias, dividió en dos partes el grueso de la movida nocturna sevillana.


En el verano de 1989 triunfaron los pubs de La Costa de las Delicias. El recorrido comenzaba en La Palmera, enlazando luego con el Paseo de Colón, Muelle de las Delicias y finalmente Marqués del Contadero.  A principios de julio se inauguró el primero de ellos: el de la Recua de los hermanos Calvo, sumandose a éste, otros chiringuitos como el Colón 23, el Quorum, El Galeón (imagen izquierda , arriba), Trópico, El Comercial, Compás, La Recua, DuodomoRodas ( izq. abajo ).....Pero las
numerosas quejas sobre el alto volúmen del sonido, parece ser que fueron causas aparentes para que aquel vergel de auténtico lujo desapareciera, puesto que a partir de 1990 quedaron muy reducidos y el encanto se perdió. Atrás quedó un verano en que tanto la jet set local como el resto de la sociedad sevillana que acudió a estos disco bares recordará un agradable y original verano a la orilla del río. 

Sí...han pasado los años, pero aquella Sevilla, a pocos años de comenzar a masificarse y luego globalizarse, daba espacio para que, en la intimidad de un contorno a la intemperie, existiera aquel rincón oculto, abandonado, salvaje y recoleto, donde pasaron cosas que nadie supo ni vio, excepto tú y alguien más que iba contigo. Por eso, para tí, que viviste aquello, que sabes que la evocación jamás volverá, dedicamos especialmente esta pequeña caja de recuerdos.


EPÍLOGO: REMATANDO EL CENTRO

La noche en nuestro blog sevillano se acaba, no sin antes dejar en el tintero de los sueños pasados el selecto mundo del jazz: aquel mítico Blue Moon de José Antonio Maqueda, o el Be Bop de la calle Sol, el Acuarela de la Alameda de Hércules, el Tartufo de Ramón y Cajal, Violonchello Jazz en Sales y Ferré o los conciertos en la imperecedera Carbonería. Clarinetes, trompetas, saxofones, pianos, bajos, contrabajos, vibráfonos, flautas y demás instrumentos, tuvieron un pequeño espacio en el voulebard hispalense de los años aquellos.

Importante fue la entrada de Sevilla en esa escena:

El Festival Internacional de Jazz de Sevilla,  comenzó en 1980, inaugurando la década. A través de la Diputación de Sevilla y de la Fundación Pública Luis Cernuda, se celebró en el Polideportivo de Chapina durante los días 28, 29 y 30 de noviembre de aquel mismo año. Recordemos que las actuaciones corrieron a cargo de Stephane Grappelli Quartet; Hank Jones, Ray Brown y Roy Haynes; Johnny Griffin Quartet; Kai Winndinng Quartet; Dannie Richmond Quintet; Frank Foster Quartet; Carlos Gonzálbez Quartet; Quinteto Ancrusa; F. Teo Gómez Quinteto. Entre otros escenarios del Festival en los 80, estuvieron: Polideportivo de Arquitectura ( 1981, 1983, y compartido con el Patio de Banderas en 1982 ), Solar de la Maestranza en 1984 ( donde hoy está el teatro ), el Cine Andalucía (1985 y 1986), el Palacio Municipal de Deportes ( 1987  y compartido en 1988 con el Patio del Rectorado y en 1989 con el Lope de Vega).

Hemos visto como la mayor parte de espacios relacionados con el jazz estaban por el centro de la ciudad. Pero aún nos quedan algunas discotecas y lugares de copas establecidos, los cuales tuvieron su tiempo y su moda. Si en el anterior reportaje mencionamos la discoteca Centro´s, ahora también añadimos otras dos: el 2ama2, en la calle Antonia Díaz, y la Discoteca Arenal, en el número dos de Federico Sánchez Bedoya; y muy cerca, el Rincón El Pali de la calle Arfe.


Finalizamos el dossier, recordando otras dos discotecas, en esta ocasión ubicadas en la Ronda de Capuchinos: el Disco Pub Sabana y la Free Way, ambas abiertas en 1989, aunque la última de ellas continuó algunos años más que la primera, que dicen llegó a convivir con otra mítica sala, ya de los 90: la Fábrica de Colores.

Con un hasta la próxima, dejamos las noches de aquellos creativos 80, en vías de que más adelante aparezcan nuevas lecturas que, como de costumbre, reservamos para una posterior sorpresa.


miércoles, 29 de octubre de 2014

MISCELÁNEA COMERCIAL DE OTROS TIEMPOS ( 1 )

LIBRERÍA - PAPELERÍA: EL SOL

Trasladándonos a las cercanías del popular barrio de San Lorenzo, haciendo esquina entre Jesús del Gran Poder y Conde de Barajas, vamos a recordar a la que fue la Librería / Papelería EL SOL, que estuvo en un edificio del año 1942 ( según reza en la leyenda superior del mismo ), en el que actualmente se halla la empresa Email Boxes.

En 1951, Antonio Molina Cobo, adquirió el local -que antes se dedicaba a la venta de máquinas de coser Sigma-, que permaneció alrededor de cuarenta años dedicado a la venta de libros ( religiosos, de texto, etc ) y de material escolar y de oficinas. EL SOL abastecía una zona de tránsito, en cuyas cercanías se encontraban el colegio de las Irlandesas, que funcionó hasta 1968 en Jesús del Gran Poder, el desaparecido San Luis Gonzaga de la Alameda frente a la academia Realito, así como también el Conservatorio Superior de Música, que sigue aún en el mismo lugar.

Recuerdos de la niñez, allá por la década de los 70, de unas estanterías de madera barnizadas, al igual que los amplios y altos mostradores, las estampas de comunión en el escaparate, los cuadernos de caligrafía de Rubio, los carísimos Rotring, los lápices de color Alpino, las cajas de pegamento Imedio, la cola kliel; de aquella señora teñida de rubio, muy pintada que siempre nos atendía pero que nunca sabíamos su nombre....


ELECTRICIDAD: LA INSTALADORA MODERNA

En la céntrica calle Sagasta, lugar que ha sufrido incontables cambios de comercios, sobre todo a partir de la década de los 90 hasta nuestros días, recordamos en esta ocasión un local dedicado a la electricidad y al gas, que estuvo en funcionamiento a partir de 1945, continuando la tradición, pues anteriormentes a aquella fecha existió otra casa dedicada a los mismos menesteres. Nos hallamos ante una empresa de tradición familiar que se encontraba en el número 20 de la mencionada calle, vía también muy conocida hace años por el nombre de Gallegos, pues así se denominó primero hasta 1903, y luego, en una segunda etapa desde 1938 hasta 1981.















Hasta hace unos años, también existió en el número 41 de la calle Baños otra tienda de componentes eléctricos del mismo propietario, Francisco Pineda Amaro. Actualmente no tenemos noticias de que esté la misma firma en funcionamiento. 

ZAPATERÍA:  CALZADOS SAN PABLO

El emblemático y desaparecido establecimiento de calzados, inició su andadura en 1946 por un abuelo de quienes pasaron posteriormente a ser sus propietarios. Anteriormente fue una tienda de electricidad. Azulejos preciosos, rellenados con letras de imprenta, y unas medidas para la zona interior de venta de 4 x 10 metros. Calzados San Pablo (Nº 33), fue de aquellos comercios que tanto por decoración como por fidelidad al público, formó parte del tradicional entorno del largo segmento que une a San Pablo con Reyes Católicos y Magdalena, al igual que otros establecimientos incluidos en el primero de los tres tramos, como fueron la Peluquería Hermanos Delgado, los Electrodomésticos Lucena, la Ferretería San Pablo, la Bodega del mismo nombre, la Guarnicionería, esquina a Bailén o los Almacenes Carmelo Orozco y Cecilio del Pueyo.

A continuación se pueden apreciar dos perspectivas diferentes del comercio, tomadas en momentos similares en el tiempo:


DROGUERÍA: MANUEL CASTILLO RODRÍGUEZ

La calle Relator ha sido una de las vías que más transformaciones en las tiendas ha ido sufriendo a lo largo de su tránsito, a raíz de la década de los 90. En 1938, Manuel Castillo Gutiérrez fundó el local hasta que lo adquirió mediante compra en 1940, pues anteriormente fue la Bodega El Gallo. Formaba esquina con entrada a Relator, comunicando también con la calle San Basilio, donde se encontraba el también desaparecido bar El Punto. En la parte de la izquierda de la imagen, no está recogida la frutería Pituna de Manolo el Pituna, comercio que tampoco existe. Vecinos del lugar nos comentan que el propietario, Manuel Castillo, llevó junto a su hermana el negocio hasta prácticamente el final del mismo.


EXPOSICIONES Y MOLDURAS ROLDÁN

En la flor y nata del centro de Sevilla, nada menos que en el que fue el número 32 de la calle Sierpes se encontró hasta hace relativamente poco tiempo. De esta forma, queda para la antología comercial Roldán, comercio fundado en los primeros años del siglo pasado.
El loca
El local disponía de 5 salas, incluyendo el zaguán de entrada, destacando el clasicismo del frontón superior decorativo del exterior, que incluía las letras y los números de la calle en relieve, compuesto todo de algún tipo de material metálico

Se vendían molduras, dorados y artículos de arte. Entre 1916 y 1936, se realizaron numerosas exposiciones; algunas de ellas de cierto prestigio, como la que anunció la publicación El Liberal en 1919, que mencionaba una muestra de lienzos de Tiziano, Herrera el Viejo, Goya, Carreño, Alenza o Madrazo. En 1924, citamos una muestra de Gonzalo Bilbao; en 1928 sería Martínez de León quien expondría en Roldán una exhibición de dibujos acerca de Juan Belmonte....De esta manera, este comercio, junto a la Casa Gil, se convertirían en algunos de los centros privados más relevantes en lo referente a exposiciones de objetos de arte.

Los comercios tradicionales desaparecidos son motivos predilectos e indispensables de nuestro blog, aunque muchas empresas continúan, los primitivos locales dejaron de permanecer a nuestra vista. Y esa visión del pasado es la que nos ayuda a seguir la serie de misceláneas como esta.